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El Maestro Bawan se encontró a un monje luchando con la máquina fotocopiadora. El monje estaba golpeando botones frustradamente, pero la copiadora estaba en silencio.

Bawan alejó al chico, diciendo: “Las máquinas pueden sentir la desesperación. Las perturba.” El maestro calmadamente apretó botones uno por uno, pausando para respirar entre cada uno. La máquina resopló viva, y las copias deseadas empezaron a aparecer.

El monje preguntó, “¿Cómo es que algo tan simple pueda sentir las sutilezas de la emoción?”

Bawan respondió, “El lago sabe cuándo el viento está furioso, porque ella arruga su cara y da palmadas a la orilla.”

El monje lo consideró.

Finalmente dijo, “Cuando la doctora siente mi angustia, ella se ocupa de mis necesidades. Los diseñadores de la interfaz de usuario de esta máquina harían bien en seguir su ejemplo.”

Bawan levantó un dedo. “Ni el mejor doctor te dará alivio si sólo aúllas de dolor y rasgas tus vestiduras. En vez, respire hondo y prueba Las Cuatro Palabras De La Angustia.”

El monje preguntó, “¿Cuáles son esas ‘Cuatro Palabras’?”

El maestro dijo, “De menor a mayor confort, son: Ayuda, Cancelar, y Deshacer. Ofrécelas a todos los usuarios de tus interfaces, y cuando se vayan dirán, ‘Aquí trabaja un doctor de compasión suprema, que entiende nuestras falibilidades y nos salva de la autolesión!’”

El monje dijo, “Me has dicho tres palabras. ¿Cuál es la cuarta?”

Bawan apretó el botón Apagar y se fue.