Many thanks to Hanzík for the Czech translations!

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Caso 227

Eres lo que comes

Ahora que el Templo adoptó el Camino Ágil, sus analistas, desarrolladores, y testers habían sido reorganizados en varios Clanes Pequeños. A cada Clan Pequeño se le dio la libertad de desarrollar sus aplicaciones en cualquier manera que viesen apropiada.

Aún era tarea de los maestros revisar el código de todos, aunque su autoridad se había disminuido mucho. Por lo tanto no fue con gran felicidad cuando la joven maestra Zjing revisó el código de los nuevos clanes.

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Después del desayuno, Zjing llevó una impresión del código al monje principal del Clan del Halcón en Picada.

“Han implementado una lógica de negocios que está fuera de su alcance,” dijo Zjing, señalando el código. “El Clan del Correcaminos Veloz es el principal responsable de este proceso de negocios. Deberían proveer una librería o servicio para que lo consuman.”

“Sin embargo no ofrecen ni uno ni lo otro,” dijo el monje principal. “Copiar su código no requirió esfuerzo. Pedirles una API impediría nuestro progreso y crearía otra dependencia externa para que la monitoreemos—dificultando así nuestro progreso en el futuro.”

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Después del tentempié, Zjing llevó su impresión a la monja principal del Clan del Correcaminos Veloz.

“El Clan del Halcón en Picada ha duplicado su lógica de negocios,” dijo Zjing, señalando el código. “Deberían proveer una librería o servicio para que ellos lo consuman.”

“Sin embargo no necesitamos ni uno ni lo otro,” dijo la monja principal. “Embeber la lógica en nuestra Interfaz de Usuario no requirió esfuerzo. Extraerla y empacarla para el consumo externo impediría nuestro progreso y crearía otra para que la manejemos—dificultando así nuestro progreso en el futuro.”

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Después del almuerzo, Zjing se fue al bosque a aclarar su mente.

En el viaje de ida, vio cinco lobos rodeando un ciervo. El venado, a falta de una dirección por la cual escapar, fue pronto tomado por el lobo más raudo, con lo cual la manada comió bien.

En el viaje de vuelta, vio tres conejos mordisqueando tréboles en un espacio verde y amplio. Ningún conejo dejo pasar un minuto sin intentar ahuyentar a sus compañeros. Sin dudas, se pasaban tanto tiempo corriendo como comiendo.

Ante la vista, la joven maestra fue iluminada.

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Después de la merienda, Zjing se paró frente a una copia del Manifiesto Agil en el Gran Salón, reflexionando. Uno de los cocineros preguntó en qué se estaba fijando tanto.

Zjing dijo: “Un cambio en la dieta del templo.”

Cuando el cocinero le pidió que explique, Zjing dijo: “Ni siquiera los Patriarcas podrían enseñar a un conejo gordo a ser astuto. Sin embargo si el pasto tuviera patas y corriera, qué cazadores listos podrían volverse los cola de algodón...”